¿Cómo afecta el frío a las uñas?

El frío ha llegado, y esta vez para quedarse. Nuestra cara, piel, nuestras manos, nuestros labios, nuestras uñas… La deshidratación en estas zonas del cuerpo es más común por las calefacciones, el frío y la humedad, entre otros. Por ejemplo las uñas pueden, igual que las manos, resecarse y agrietarse.

Podremos pensar, “bueno pues me pongo unos guantes y así el frío no me afecta”, pero debemos tener cuidado: ¿qué acumulan estos guantes? Efectivamente, humedad. Si los guantes están mojados o húmedos puede ser peor el remedio que la enfermedad ya que puede crear hongos.

Quienes hayan sufrido alguna vez la onicomicosis, hongos en las uñas,  sabrán que generalmente aparecen en los pies pero no por ello las manos se libran. Para evitar que esto suceda recomiendan un corte no muy acusado, para que las uñas no se enclaven en la piel.

Algunas de las causas que pueden hacer que nuestras uñas se vean afectadas por el frío son: tener las uñas débiles, sequedad o falta de hidratación, poca actividad física, falta de tratamientos para la piel como el exfoliante… En definitiva, cuidar nuestras manos y uñas como el resto del cuerpo.

Además, ¿sabías que las uñas crecen más lento en invierno? Esto podría deberse al frío que soporta el riego sanguíneo en estas terminaciones. Y ahora que sabemos todo esto, no olvides cuidarte las uñas de la misma forma que te cuidas las piernas, cara o labios.

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