¿Funcionan los trucos caseros para dejar de morderse las uñas?

Por 9 Febrero, 2017Cuida tus manos, Salud

La onicofagia o hábito de morderse las uñas es un trastorno psicológico compartido por unos doce millones de españoles. ¿No os parece una barbaridad?

Esta costumbre además de resultar antiestética por el estado en la que quedan tras morderlas, es una fuente de bacterias y gérmenes que introducimos en nuestra boca y pueden desembocar en herpes o infecciones bucales. ¡Todo por morderse las uñas!

Más allá de la estética y la higiene, morderse las uñas de manera compulsiva puede generar distintos trastornos nuestra salud bucal y ungueal, llegando a tener efectos irremediables en el crecimiento y desarrollo de nuestras pobres uñas. Para tratar de atajar esta práctica son muchos y muchas los que optan por métodos caseros que les permitan olvidarse de sus uñas un rato.

En primer lugar, algunas personas tratan de involucrar a su entorno en el proceso con aquello de “si me ves con las manos en la boca, dame un manotazo”. Estos métodos no suelen surtir ningún efecto ya que es un proceso que se debe afrontar con la certeza y determinación de conseguirlo y por ello debemos implicarnos totalmente en su consecución.

Otro método al que muchos recurren es despistar las ganas de llevarte las manos a la boca  comiendo chicle, o plantas de sabor intenso e incluso desagradable que pueden inhibir nuestras ganas de mordernos las uñas,  el principal inconveniente es que si no disponemos ninguna de estos elementos a mano y no hemos trabajado el aspecto motivacional de alcanzar este objetivo podemos volver a caer en el hábito con facilidad.

Distraerse de comerse las uñas con otros artilugios como llaveros, sortijas o bolígrafos que no sean nuestras uñas tampoco es del todo producente ya que lo que haremos en este caso es llenar nuestras manos de bacterias y gérmenes que nos llevaremos a la boca en cuanto no tengamos entretenimiento.

Utilizar guantes es otra opción por la que muchos se decantan, pero es probable que se nos resbale todo lo que llevemos en las manos y en cuanto nos cansásemos de ellos, llevar nuestras uñas a la boca sería, seguramente, nuestra primera  acción.

Las manicuras artificiales son seguramente la opción más recurrente para inhibir las ganas de comerse las uñas, optar por manicuras que nos reconstruyan las uñas o que cueste retirarlas hasta con los dientes. Este método, aunque efectivo por que tus uñas permanecerán intactas, no servirá para interiorizar el haber abandonado el hábito por lo que en el momento en que dejes de realizarte estas manicuras podrás volver a las andadas.

Por lo tanto, dejar de morderse las uñas no resulta tan complicado. Lo realmente costoso es superar el hábito compulsivo de hacerlo; es decir, reprimir física y mentalmente las ganas de morderse las uñas con fuerza de voluntad e inteligencia. Para ello es necesario trabajar nuestra motivación e identificar aquellas situaciones o motivos que nos llevan a repetir esta práctica, además de, inhibir nuestras ganas de hacerlo durante el tiempo suficiente para que nuestras uñas vuelvan a su ser y luzcan bonitas y saludables.

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