Las 12 campanadas no son momento para morderse las uñas

Por 27 diciembre, 2018Salud, Sin categoría

Dong, dong, dong…

  • Un cuarto, dos cuartos…
  • ¡Yo he empezado ya!
  • Que no, ¡aún no!

¿Te suena? Seguro que más de uno ha pasado por esta situación de empezar antes de tiempo las uvas. Y es que es lo más normal del mundo, los nervios están a flor de piel: vamos a empezar un nuevo año, un año con propósitos que sólo nosotros podremos hacer que se cumplan, un año que empezamos con esa persona especial, un año que nos depara un montón de cambios y cosas positivas.

Y estos nervios nos pueden hacer recaer en la onicofagia, y ahí también tenemos nosotros la batuta. Sabemos que es un momento de debilidad, un momento en el que seguramente la mano se nos vaya a la boca esperando las 12 campanadas. Y es ahí cuando tenemos que hacer un gran esfuerzo para que no suceda esto.

La onicofagia puede tener consecuencias físicas (heridas, infecciones externas…) pero también puede acarrear consecuencias a más largo plazo (infecciones internas, alteración en la dentadura…). Pero no estamos para ver lo malo sino lo positivo de cada cosa. Y en este caso lo positivo es la fuerza de la mente y el autocontrol. ¿Te parece bien?

Ahora que sabemos que ese momento es potencial de mordernos las uñas tendremos que estar atentos y de la que nuestros dedos entren en la boca recordar el sabor de Raylex y echarte atrás. ¿Hacemos el trato de empezar el año sin mordernos las uñas?

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