¿Tienes que hablar en público? ¡Qué no lo sufran tus uñas!

Por 27 Mayo, 2016Raylex

A todos y todas nos ha llegado ese temido momento en el que tu jefe o tu profesor te pide que presentes algún proyecto delante de los demás o frente a un numeroso público. Hay personas que con arrojo y valentía afrontan este tipo de reto de manera triunfal sin apenas despeinarse. Otras personas, en cambio, podemos pasar los días y semanas previos en un sinvivir creyendo que todo tipo de desgracias se puedan aunar en ese momento y convertir nuestra presentación en un fracaso.

En esos días previos, nuestros nervios están a flor de piel: nos cuesta dormir, nuestro estómago funciona como una montaña rusa y nuestras pobres uñas se convierten en un manjar digno de cualquier restaurante con estrella michelín. Son precisamente estas ocasiones las que pueden llevarnos a agravar esta poca saludable práctica o recaer en una práctica que creíamos ya superada.

Por ello en esta ocasión os proporcionaremos una serie de consejos para sobrellevar estas presentaciones y salir indemnes y todo ello, sin convertir las puntas de nuestros dedos en fastidiosos muñones.

En primer lugar, cada presentación o ponencia requiere de una cierta preparación previa. Es importante que conozcamos y entendamos de lo que vamos a hablar anticipándonos a posibles cuestiones que puedan hacernos, tratando de convertirnos en verdaderos eruditos en el tema que nos ocupa. Este conocimiento previo te ayudará además, a perder el miedo a confundirte o a perder el hilo, ya que, serás capaz de retomar el discurso, lo que te hará  sentirte más seguro y confiado.

Una buena organización previa nos ayudará a fortalecer nuestra seguridad. Conocer tu presentación a la perfección te ayudará a ganar cintura cuando estés ante el público; aunque parezca una contradicción, la improvisación también se practica. Planifica la información que quieres presentar, incluyendo ayudas visuales o auditivas que complementen tus palabras. Haz un pequeño esquema de tu intervención: introducción, puntos de interés y conclusión o cierre.

Presentación en público

Conoce tu audiencia si se trata de una audiencia experta o pertenece al ámbito sobre el que gira tu disertación, puedes utilizar un lenguaje más técnico. Si no conoces a la audiencia, es preferible utilizar un registro más estándar. Expresando tus ideas con sencillez y claridad. Sea como sea tu audiencia no te compliques con largas construcciones o frases rebuscadas. Ten en cuenta que la mayoría de los oyentes captará una o dos de las principales ideas que expongas.

Práctica una y otra vez, practica tu presentación completa varias veces. Hazlo para unos amigos con los que te sientas cómodo y pídeles que te den su opinión. También puedes grabarte en vídeo y ver cómo puedes mejorar. Trata de ser natural, si te muestras distinto a cómo eres, no resultarás convincente.

Cuida tu lenguaje no verbal, no trates de esconderte detrás de atriles o papeles, ni dejes que tus extremidades denoten tu nerviosismo. Aduéñate de la situación. Sonríe, agradece la presentación y espera hasta captar la atención de los presentes. Cada una de esas personas comprenderá inmediatamente que el orador le está hablando a ella, y su cerebro se dispondrá a prestarle atención. Eso es precisamente lo que quieres.

Es importante que evites leer, habla. Puedes llevar alguna nota que te ayude a seguir el orden y no perder el hilo, o apuntes algunas ideas importantes que quieras destacar. Mantén siempre el control visual, y bajo ningún concepto metas las manos en los bolsillos

Para calmar tus nervios en los días previos o incluso en el gran día, trata de relajarte. Practica algún deporte o ejercicios de relajación y cuando el gran día haya llegado prueba con respiraciones profundas que aportan calma a la situación. Toma una o dos respiraciones lentas y profundas antes de situarte en el lugar de exposición y durante el discurso.

Por último intenta hacer frente a posibles hábitos nerviosos, tics, o gestos como el de morderse las uñas, pueden crear tensión en tu interlocutor. Si además, eres consciente del nerviosismo que trasmites éste irá en aumento.

Para evitar llevarte las manos a la boca tanto en los días previos (no querrás que tus dedos parezcan devorados por una bestia) como en el gran día la utilización del aplicador Raylex puede ser una opción a considerar. El aplicador Raylex, cuya composición contiene extracto de pomelo y denatonio (sustancia más amarga del planeta) te ayudará a inhibir los deseos de morderte las uñas y te ayudará a mantenerlas intactas.

Además, su aplicación móvil te servirá como terapia y te ayudará a sentirte motivado y abandonar pensamientos negativos que puedan interferir en la buena dirección de tu presentación. No dejes que tus nervios se apoderen de ti.

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